5 COSAS QUE APRENDÍ DE DIOS A TRAVES DEL AUTISMO
1. Dios también habla en silencio Con mi hijo entendí que la comunicación no siempre necesita palabras. Hay días en los que Maty no dice nada, pero su presencia lo dice todo. Ahí comprendí algo que la fe muchas veces olvida: Dios no grita, no se impone, no acelera. Dios habita el silencio, la espera, la quietud. Aprendí a escuchar con el corazón, no con la ansiedad. Y en ese silencio, Dios también estaba. 2. La imagen de Dios no es uniforme Decimos que somos creados a imagen de Dios, pero solemos imaginar una sola forma “correcta” de ser humano. Mi hijo me enseñó que la imagen de Dios es diversa, inesperada, incluso incómoda para los moldes sociales. Maty no es un error que hay que corregir, es un reflejo distinto del mismo Creador. Y Dios no se equivoca cuando crea distinto. 3. El Reino de Dios no funciona con relojes El mundo vive obsesionado con los tiempos: cuándo habló, cuándo caminó, cuándo logró. Con mi hijo aprendí que Dios no trabaja con cronogramas humanos. El Rei...
