¿Y AHORA QUE SIGUE?
Creo que la vida está en constante movimiento. Nada permanece igual para siempre, y mientras más rápido entendamos esa realidad, más preparados estaremos para vivir con paz. Cada cambio trae consigo una pequeña crisis. No importa si se trata de un nuevo trabajo, una nueva etapa sentimental, un emprendimiento o cualquier nuevo comienzo. Siempre existe ese momento en el que no sabemos qué va a pasar. Es como estar de pie al borde de una piscina sin conocer qué tan fría estará el agua. Hace poco le decía a uno de mis hijos, que acaba de empezar un nuevo trabajo, que en la vida hay que aprender a sumergirse en la piscina de la incertidumbre. No podemos quedarnos toda la vida analizando qué podría pasar. Hay momentos en los que simplemente hay que lanzarse y confiar. Con los años he aprendido que una de las mejores decisiones que podemos tomar es abrazar los cambios. Quien no está dispuesto a adaptarse está condenado a quedarse atrás. La vida cambia, las temporadas cambian, nosotros también...