¿QUE MÚSICA LE ESTA DANDO PLAY A TU CORAZÓN?

 


Cuando era niño descubrí que la música tenía un poder que iba mucho más allá del entretenimiento.

Recuerdo haberle insistido a mi papá para que me comprara algunos discos de vinilo de esos pequeños de 45 RPM. Dos de ellos quedaron grabados para siempre en mi memoria.

Uno era de Michael Jackson. En un lado estaba Billie Jean y, si mi memoria no me falla, al darle vuelta sonaba Thriller. Todavía recuerdo la emoción que sentía al colocar la aguja sobre el disco y esperar que empezara la música.

El otro era de Los Embajadores Criollos. Tenía Hilda en un lado y, en el otro, una canción que creo era Caballito Blanco. Yo ni siquiera la cantaba... la declamaba. Me conmovía profundamente sin entender muy bien por qué.

Con los años comprendí lo que de niño solo podía sentir: la música tiene un enorme poder sobre nuestras emociones.

No es casualidad que la Biblia relacione la música con el mundo espiritual. En el libro de Ezequiel 28:13 y Isaías 14:12-15, muchos intérpretes encuentran una descripción de la caída de quien luego sería conocido como Satanás. Aunque existen distintas interpretaciones sobre estos pasajes, es evidente que la adoración y la música ocupan un lugar importante en la historia bíblica.




Y eso me hace pensar.

Si la música puede inspirar adoración, también puede influir en nuestro estado de ánimo. No porque existan mensajes escondidos o canciones "disfrazadas". Personalmente nunca he creído que el enemigo necesite esconder sus intenciones. Lo que creo es que la música tiene la capacidad de alimentar aquello que ya está ocurriendo en nuestro corazón.

Por eso quiero hacerte una pregunta muy sencilla:

¿Qué música escuchas cuando estás solo?

¿Qué suena en tus audífonos cuando manejas? ¿Qué reproduces camino al trabajo, a la universidad o mientras haces las compras?

Porque la música que eliges termina acompañando tus pensamientos.


Lo aprendí en carne propia.

Hubo temporadas muy difíciles en mi vida. Momentos donde sentía que todo pesaba demasiado.

En una de esas etapas escuché mucho a Panda. Soy admirador de José Madero y reconozco el talento de sus letras. Algunas canciones incluso me hicieron sentir comprendido... pero también descubrí que varias alimentaban sentimientos que no necesitaba seguir cultivando, como el resentimiento o la tristeza.

Entonces entendí que, aunque una canción me representara, no necesariamente me estaba ayudando a sanar.

Fue ahí cuando cambié de rumbo.


Comencé a escuchar a Pablo Olivares.

Canciones como No estás solo llegaron en el momento justo. Hay una parte que dice:

"Nunca pienses que estás solo... Cristo caminando va contigo."

Cada vez que la escuchaba lloraba. Pero no era un llanto de desesperación. Era como si, con cada lágrima, Dios fuera limpiando poco a poco mi corazón.

También "Voy a entregar mi corazón" fue una canción que me acompañó durante ese proceso.


Después llegaron otras etapas y aparecieron bandas como Coldplay, cuya música me transmitía esperanza y me ayudaba a levantar el ánimo.

Y eso me enseñó algo muy importante:

No toda la música es para todos los momentos.

Si estás atravesando una desilusión, una pérdida o una depresión, quizás no sea buena idea llenar tus oídos de canciones que profundicen esa tristeza.

Si necesitas llorar, hazlo. Pero procura que, mientras lloras, tu corazón también pueda mirar hacia arriba.

A veces una canción de adoración puede convertirse en una oración cuando ya no encuentras palabras.

La Biblia dice:

"Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida."
Proverbios 4:23

Y también nos recuerda:

"Todo me es lícito, pero no todo conviene."
1 Corintios 10:23

No se trata de prohibirte escuchar baladas, rock, pop o la música que tanto disfrutas. Yo mismo sigo escuchando muchos estilos musicales.

Se trata de tener sabiduría para elegir qué necesita tu corazón en cada temporada de la vida.

Así como cuidamos lo que comemos porque sabemos que afecta nuestro cuerpo, también deberíamos cuidar lo que dejamos entrar por nuestros oídos, porque termina alimentando nuestra mente y nuestro corazón.

Finalmente, me encanta un consejo que da el apóstol Pablo:

"Examínenlo todo; retengan lo bueno."
1 Tesalonicenses 5:21

Esa es la invitación.

La próxima vez que desbloquees tu celular y abras tu aplicación de música, detente un segundo antes de presionar Play.

Pregúntate:

¿Esta canción me va a acercar a la paz... o me va a hundir un poco más?

Porque muchas veces la música no cambia nuestras circunstancias... pero sí puede cambiar la manera en que las enfrentamos.

Comentarios

Entradas populares